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ASOJESIM: LA PISCICULTURA TRANSFORMÓ DOCE MUNDOS

ASOJESIM: LA PISCICULTURA TRANSFORMÓ DOCE MUNDOS

Estos doce jóvenes de Simití, sur de Bolívar, aprendieron desde cero una labor del campo que ahora es una forma de vida para ellos.

Simití, Sur de Bolívar.

Cuando pensamos en el campo quizá se nos vienen a la mente los alimentos de nuestra canasta familiar. ¿Cuán difícil es que lleguen a nuestras mesas lo que se produce en las lejanías de la zonas rurales del departamento?

“Debería haber una conexión entre el campo y la ciudad, porque realmente las vías son malas y los intermediarios se quedan con la mayoría de las ganancias de las ventas de nuestros productos”, me comenta José Luis Ortiz. Él es uno de los doce integrantes de la Asociación de Jóvenes Emprendedores de Simití, de ASOJESIM, piensa que este es uno de los grandes retos: la comercialización de los productos que se cosechan en el campo.

A lo mejor la lejanía es una de las dificultades que enfrenta el campesinado, a juicio de José y de su organización, pero hasta hace poco también lo era la falta de organización, de capacitación y educación para hacerle frente a todas esas dificultades. Eso cambió desde hace dos años con la llegada a la zona del proyecto Jóvenes Rurales del Sur de Bolívar.

En Simití, a través de esta iniciativa, estos doce jóvenes aprendieron desde cero a desarrollar la piscicultura, una práctica que convirtieron en una forma de subsistir. Estos doce jóvenes pudieron agruparse y conformar ASOJESIM, una de las 6 Unidades Productivas Piscícolas que hacen parte del proyecto Jóvenes Rurales.

 

Para mejorar sus vidas

Los doce jóvenes de ASOJESIM se sumaron a la promoción del desarrollo sostenible y la mejora de sus condiciones de vida, a través de la piscicultura en sistema de geomembrana, con sistemas de aireación tecnificado. Una experiencia nueva y retadora con la que han superado barreras.

“La parte más difícil, fue todo lo que tenía que ver con la parte productiva: nitratos, nitritos, amonios, los parámetros del agua, al principio fue muy duro, porque aunque la mayoría somos hijos de pescadores solo teníamos bases en pesca de extracción”, agrega José Luis, quien afirma que las ganas de trabajar y trazarse un futuro les ayudaron a lograrlo.

La mayor característica de esta Asociación es “la visión de progreso, ven en la agricultura una oportunidad de negocio en medio de la falta de empleo; en medio de la circunstancia que los rodea se les ve motivación y vieron una gran oportunidad al conformarse como asociación…”, cuenta el técnico piscícola del proyecto Andrés Pinto. “Aunque al principio no tenían una idea de negocio definida, entramos como proyecto a evaluar todas las posibilidades, de acuerdo a la zona, el terreno y demás factores necesarios para determinar dicha idea” agrega Pinto.

La idea era hacer tres siembras: una primera de 4.000 alevinos de tilapia roja, que sería su ‘escuela’, la que les permitiría aprender y entrar en el área de la piscicultura; luego vendría una segunda siembra de 7.000 peces y una final de 10.000 para completar 21.000 alevinos de tilapia roja. En el camino, como es ley de vida, hubo tropiezos, inconvenientes como problemas eléctricos; al final fueron experiencias que les permitieron fortalecerse como a nivel técnico y como equipo; porque como dicen por ahí de los errores no queda más que aprender.

Y eso hicieron, ASOJESIM, esta naciente organización, logró producir en el transcurso del proyecto Jóvenes Rurales, casi 8 toneladas de mojarra roja, para una ganancia de aproximadamente $28.000.000 de pesos, de los que un 70% fue reinvertidos en una nueva siembra, la cual se espera cosechar en diciembre de 2020 en promedio 7000 tilapias, unas 2,5 toneladas de pescado fresco.

Creen fervientemente en que en el campo hay oportunidad, pero que para ello deben mejorar muchas cosas y muchas otras como la violencia deben desaparecer. Sueñan con instalar además de las 4 piscinas que lograron construir por medio de este proyecto, unas 15 piscinas más, y construir un cuarto frío. Por el momento quieren seguir aprendiendo, empaparse de más conocimientos a través de entidades del estado como el Sena y hacerse más fuertes para poder volar más alto.

Dicen que su mayor logro es haberse mantenido unidos y, además de eso, ser autosostenibles, estar produciendo por sí solos con los ingresos obtenidos en el proceso. Luego de 3 años de experiencia hoy, con solo oler el agua de las piscinas o ver su color, saben cómo marchan la producción, tanto que sus experiencias ha empezado a compartirlas con su comunidad, gracias a su buen desempeño y compromiso se han ganado el reconocimiento de la región. “Eso donde nos ven, nos dicen: ajá y pa´ cuándo la cosecha”, explica José con una sonrisa.

Gracias al proyecto Jóvenes Rurales ASOJESIM es hoy una asociación legalmente constituida, con Rut y registro en Cámara de Comercio, con una actividad productiva definida y auto sostenible, con más de dos años de experiencia, con todo el personal capacitado y fortalecido organizativamente, con herramientas contables, administrativas y de comercialización; con conocimientos teóricos y prácticos en la parte técnica y de infraestructura. Lo que les brinda todas las capacidades para ser autosostenibles y continuar con el desarrollo de su actividad productiva.

“Los jóvenes estaban desestimulados de participar en actividades rurales de diferentes dinámicas, había mucha desconfianza en estos proyectos en el territorio, pero eso cambió en este proyecto”, señala Freddy Galvis, profesional sicosocial.

Me cuentan que su mayor miedo es la ausencia de energía, y es que dependen de ella, de ese mal servicio que como colombianos nos afecta a todos, aunque a unos más que otros; porque sin luz eléctrica las piscinas se apagan y eso sería igual a la mortalidad de su producción; su salvamento la planta eléctrica, esa que ya falló una vez, la cual fue cambiada y ha seguido dando la talla; pero igual piden a diario porque todo marche bien, porque más que miedo es un pavor, y es que más absurdo hay: ¿que por apagar la luz, se apaguen los sueños?

“Su mayor logro es haberse mantenido como grupo, poder haber superado todos los altibajos, y estar produciendo por si solos con los recursos obtenidos son sus mayores logros”.

Ahora, no solo saben cómo producir pescados, comercializarlos, cómo visionarse como organización con sueños y metas de un mejor futuro. También han aprendido en todo este tiempo cómo ir reduciendo aquella brecha para acercar mucho más el campo a la ciudad. Tienen en sus manos las herramientas para continuar.

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