

HABLEMOS DE SUICIDIO, SALVEMOS VIDAS
La salud mental es la mejor vacuna para evitar el suicidio, ese que aún no se logra abordar como es debido, ese que se ha convertido en una pandemia silenciosa.
Podríamos empezar este artículo dando cifras acerca de la cantidad de personas que se quitan la vida, cuál es el promedio de edades de quienes lo hacen o decir cada cuántos segundos una persona elige dejar de vivir, pero no, nosotros nos enfocaremos en lo realmente importante, abordaremos el tema desde aquello que creemos es necesario, para reducir esas cifras que no mencionamos y para mantenernos con vida.
El primer punto en el que queremos hacer énfasis es en la guía que ha elaborado la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la prevención del suicidio denominada LIVE LIFE «Vive la vida» en el que se recomiendan las siguientes intervenciones de eficacia:
– Restringir el acceso a los medios utilizados para suicidarse (por ejemplo, los plaguicidas, las armas de fuego y ciertos medicamentos); es la primera de las propuestas de la guía. Si bien es un punto importante, la prevención, por lo menos a largo plazo, debe contemplar otras opciones, más allá de la sola restricción de algunos productos dañinos para la salud.
– El segundo punto habla de educar a los medios de comunicación para que informen con responsabilidad sobre el suicidio; los medios de comunicación ejercen una fuerte influencia sobre las actitudes, creencias y comportamientos de la comunidad, y juegan un rol importante en la práctica social. Debido a ello, los medios de comunicación también pueden jugar un rol activo en la prevención del suicidio de la mano de capacitaciones, talleres, desarrollo de planes y un buen manejo de la información.
– La tercera y una de las que creemos más relevantes en esta guía es la que le apunta a desarrollar en los adolescentes actitudes socioemocionales para la vida; un tema que ha tomado mucha fuerza en los últimos años y que está de moda en la implementación de la educación, y que claramente para desarrollar estas actitudes se debe empezar desde mucho antes de la adolescencia. De hecho, es un proceso que debería iniciar desde la niñez, tanto de la mano de maestros como padres y/o acudientes de los menores.
Las actitudes socioemocionales son ese conjunto de conductas, aptitudes y rasgos de personalidad que ayudan a los individuos a comprender y saber manejar las emociones, trazar y lograr metas, sentir y demostrar empatía por los demás, establecer y mantener relaciones positivas y tomar decisiones responsables. Palabras más, palabras menos: determinan la manera en que las personas actúan. Es por ello que se hace de vital importancia considerar incluir en las prácticas educativas temas como la determinación, el auto control, el auto manejo, la comunicación efectiva, el comportamiento pro-social, ya que considerarlas a temprana edad es influir desde el momento correcto dado lo maleables que son los niños. Apostando de esta manera a un mejor desarrollo de su personalidad en la adultez.
-Y el último, pero no menos importante de estos puntos es detectar a tiempo, evaluar y tratar a las personas que muestren conductas suicidas y hacerles un seguimiento. Y es en este punto en que nos damos cuenta porque muchas veces no logramos ayudar a las personas, es porque aún hay demasiados tabús en este tema y muchos mitos que no nos permiten darnos cuenta de lo que realmente le pueda suceder a una persona, nos cerramos en ideas que no nos dejan ver la realidad y muchas veces es la razón por la que no le hacemos un pare o brindamos una ayuda oportuna a quien lo necesita.
Es claro que prevenir el suicidio no es tarea fácil pero se torna más difícil sobre todo porque no es un tema abordado como debería, falta sensibilización sobre la poca importancia que le damos a la salud mental y por el tabú que aún existe en muchas sociedades que impide que este tema se trate abiertamente. Se hace necesario aumentar la sensibilidad de la sociedad y dejar de lado todos los tabús para poder avanzar en la prevención del suicidio.
¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIRLO?
– No permitamos que la depresión o la ansiedad aumenten sin control, creamos en que son enfermedades que existen y que afectan nuestra salud mental, pero si se tratan pueden desaparecer.
– Escuchemos a nuestros seres queridos y a las personas que necesitan decir algo, no minimicemos lo que sienten, incluso escuchemos y tratemos de ver más allá aun cuando no nos dicen nada.
– No ignoremos las amenazas de suicido, no las tachemos de melodramáticas, veámoslo como señales que pueden salvar vidas.
– Compartamos nuestros sentimientos, digamos lo que sentimos, hablemos de lo que nos duele, lo que nos hace falta, la vida es demasiado corta como para economizar palabras y cariño.
¡Vivamos la vida!
#diainternacionalporlaprevencióndelsuicidio