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SER MADRE: UN APRENDIZAJE CONSTANTE

SER MADRE: UN APRENDIZAJE CONSTANTE

Una vez por semana, Ludia, de 39 años, llega a la UDS de Villa Hermosa para una hora de actividades y aprendizaje. No es cartagenera, pero en 1999 se vino para la ciudad en busca de mejores oportunidades de vida y, ahora, es en el sector Nelson Mandela que se encuentra su hogar.

Ludia Meliz Barrios Arroyo es natural de San Cristóbal, un municipio del corregimiento de San Jacinto a dos horas de Cartagena. Llegó a Cartagena en 1999, año en que vino en busca de nuevas oportunidades para su futuro. “En mi pueblo no había medios por lo menos para terminar el bachillerato o conseguir un empleo para seguir adelante”, dice Ludia.

Ella es una de las madres apoyada por la UDS de Villa Hermosa. Todas las semanas, desde hace un año, llega cada jueves dispuesta a aprender todo lo que las profesoras le enseñan para poder dar lo mejor de si a sus hijos. “Desde el año pasado tengo el apoyo de la Fundación. Cuando empecé mi hija Silenis ya tenía un añito”, nos cuenta mientras Silenis se mueve enérgicamente en su regazo. “Me habían comentado sobre la Fundación y un día yo vine a preguntar cómo era para uno ingresar y me pareció que era algo bueno, porque uno aprende muchas cosas acá. Nos orientan sobre el proceso de crecimiento de nuestros hijos y me pareció algo bueno porque de pronto nosotros tenemos un conocimiento a medias”, Ludia cuenta sobre su experiencia con la Fundación Hogar Juvenil, que también ha sido un espacio para integrar su hija con otros niños de su edad.

Cuando llegó a Cartagena hace veinte años, empezó a estudiar, pero luego se retiró. “Empecé a trabajar y unos años después, en 2003, me casé y seguí trabajando. Hice un curso de belleza, luego ya vino mi primer hijo que va a tener 10 años,” dice Ludia. Más tarde, terminó su bachillerato, pero no siguió estudiando, porque empezó a trabajar en casa y eso le quitaba mucho tiempo. “Con un niño tenía que buscar a alguien que me lo cuidara y no tenía la facilidad de pagar a alguien que lo hiciese”, confiesa.

“Actualmente, no estoy trabajando”, dice Ludia que, ahora, se dedica tiempo completo al cuidado de sus niños. “Tengo tres hijos y eso es un trabajo constante… en la mañana hay que ayudarles con las tareas y hacer la comida. Al medio día los mayores se van al colegio y me quedo sola con Silenis, terminando los quehaceres de la casa. Dedico todo el tiempo a mis hijos. Eso es un trabajo grande, ¡es un trabajo inmenso!”, nos cuenta sonriendo.

Sus hijos son su alegría y la posibilidad de vivir su niñez otra vez. “Ahora hay juegos que uno no practicaba, juegos nuevos. Ellos me dicen ‘Mami, vamos a jugar’ y muchas veces no sé cuál es el juego y ahí estoy aprendiendo”, confiesa sobre el tiempo que comparte con sus hijos. “Ayudar con las tareas es algo en que uno va aprendiendo, cada día uno va aprendiendo cosas y algunas veces hay cosas de las que no me acuerdo, entonces, me toca investigarlo y resulto aprendiendo un poquito más que ellos, porque entiendo las cosas más que ellos y eso me sirve para ayudarles más adelante”, explica.

Sobre los aprendizajes que se hacen en la UDS de Villa Hermosa, Ludia dice que es muy importante que las madres las lleven para sus hogares. “El tiempo acá [con las profesoras] es corto y de pronto un niño no va a captar tanto como captamos nosotras. La idea es que lo que nosotras podamos aprender aquí, llevarlo y ponerlo en practica en casa que es donde tenemos más tiempo con los niños. Y las actividades que acá se hacen con los niños resulta que en casa las debemos repetir y hay veces que son los niños los que piden que se las hagan.”

Lo mejor de seguir recibiendo apoyo de la FHJ son los buenos consejos de las profesoras, además del trato con los niños. “El apoyo y saber que siempre están aquí cuando uno necesita, cualquier cosa o cualquier inconveniente, ellas siempre están ahí, dispuestas a darnos consejos, y a escucharnos…”

Con tres hijos, Ludia afirma que resulta muy difícil sacar tiempo para ella y su marido, porque siempre hay que buscar donde dejarlos. “Entonces, tenemos que siempre cuadrar un plan donde podemos incluirlos”.

Cuando se le pregunta cuáles son los mayores sueños que tiene para sus hijos dice: «que tengan una buena salud». “Yo siempre digo que como pobres que somos, aunque no tenemos de pronto todo el dinero al alcance, con esfuerzo podemos dar a nuestros hijos lo mejor que se pueda. No es necesario ser rico para que nuestros hijos se críen en un ambiente sano y enseñarles lo mejor”, finaliza.

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